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Rafa Lomana asciende un “seismil” virgen en el Himalaya

Publicado el Jueves 23/06/2011 | Escrito por | Sección: Deporte, Destacados

El aventurero vinculado a Celorio se quedó en una antecima situada a 6.017 m afectado por el mal de altura pero muy recuperado.

El deportista y aventurero Rafa Lomana, al que Celoriu.com entrevistó hace unas semanas en exclusiva, ya se encuentra participando de una nueva expedición junto al aventurero leonés Jesús Calleja. En esta ocasión el desafío consiste en ascender unas cuantas montañas de más de 6.000m situadas en la tierra de los nómadas tibetanos dentro de la cordillera del Korzok, alguna de las cuales no han sido reconocidas anteriormente por ningún otro alpinista.

Tras unos días afectado por el mal de altura tras estar con el 55% del oxígeno que hay a nivel del mar, Rafa consiguió recomponerse y realizar una ascensión hasta prácticamente la cima. Jesús Calleja enviaba ayer desde el Campo Base la siguiente crónica del día, que se puede encontrar hoy en su página web.

“Hoy ha sido un día muy fructífero, y muy excitante para nosotros; hemos conseguido escalar un seismil virgen de 6.144 metros de altura, que es una arista perfecta, como un cuchillo, con abismos a ambos lados, y técnico, con pasos de mixto (roca y hielo).  Rafa nos pudo acompañar hasta una antecima a 6.017 metros, hasta un punto que le hemos llamado “punto de los chantaníes”, en honor a los nómadas del Chang Tang.

Ya en su cima hemos podido comprobar –como ya nos imaginábamos- que no había rastro de hitos, ni vestigios de que nadie jamás hubiera estado allí antes,  seguro;  y las vistas que hemos tenido desde la cumbre no os las podéis imaginar, amigos.. ¡brutal! A este pico tan bello y técnico le hemos querido llamar “Tíbet…”.

Descendieron hasta el campo de altura, descansaron un poco, comieron, “se rearmaron”, y ¡para arriba de nuevo! “Aunque habíamos pensado bajar al Campo base a descansar, decidimos ir a por el “monstruo”, la pirámide que nos dejó fascinados nada más llegar a este increíble valle del Korzok.

Escalamos hasta su cima por la arista noroeste, una escalada que nos ha dejado extenuados, y agotados… ¡es una arista muy “Desafío Extremo” por cierto! Es muy complicada, tiene pasos bastantes técnicos, y un solo fallo y caes mil metros por el abismo… Hemos ido avanzando con piolets y crampones por el flanco, tocando en  muchas ocasiones la parte más vertical de la arista, con pasos muy, muy comprometidos; encima hemos subido en estilo muy ligero, sin cuerda, para ir más rápido; hemos asumido el riesgo y ahí que estábamos “a pelo”, escalando paredes verticales ente abismos!“

Pero pronto llegaría la gran recompensa: la cumbre del que llamaban el “mini K2”, ese piramidón de hielo y nieve que les había dejado embelesados desde su llegada, apenas hace dos días, al valle, y del que tenían muchas y serias dudas de que pudieran escalarlo. “Y al llegar al punto más alto, nos hemos encontrado con la sorpresa de que es la montaña más alta del Korkok! Mide 6.296 metros! así que creemos que hemos escalado la montaña más hermosa, más técnica y más alta de toda esta cordillera!

Está completamente rodeada de glaciares, por todas sus vertientes! Y desde allí, hemos visto toda la cordillera del Himalaya, desde el Shivling, el Nunkun, el Karakorum, el Tíbet… se ve todo! Creemos que hemos tenido una vista de unos 300 kilómetros, quizá más, en distancia longitudinal a ambos lados. Hemos podido ver casi la ruta completa de lo que hemos hecho… el lago Tsokar, el Tsomoriri, al que nos dirigiremos mañana…

La verdad es que nos hemos emocionado mucho; porque ha sido como el culmen de todo: del trabajo en equipo, de las risas, del compartir siempre expediciones con la gente local, del trabajo bien hecho tanto aquí como con la gente del equipo, en España… y por eso nos gustaría, con todas las reservas del mundo, y siempre y cuando no aparezca alguien que lo haya escalado ya, y lo reclame  -que creemos que no- llamar a esta montaña “Desafío extremo”; a la vuelta en España  iniciaremos todo el trabajo de registro de cimas, coordenadas..’

Tras reunirse con Rafa descendieron al base para poner, ya junto al resto del equipo, rumbo hacia el lago Tsomoriri (“el resto de cumbres ya nos parecen tachuelillas menores, comparadas con la que hemos escalado hoy”) donde pondrán punto y final a esta expedición, en la que han cumplido con todas las expectativas: conocer a los nómadas tibetanos y coronar algún (o algunos)  seismiles de la zona más remota del Korzok ¡no se puede pedir más! Bueno si: acabar la expedición llegando al último collado (5.500 m) que les separa de la aldea de Korzok, a orillas del Tsomoriri, a través de un nuevo camino, que vislumbraron ayer desde la cima de la montaña.

En ello están hoy, ¡seguiremos  informando!

Fuente: Jesús Calleja

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