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Los trajes regionales

Aldeana

Las aldeanas de Celorio en procesión del día del Carmen 2011

La denominación de “traje de aldeana” tiene su más probable origen en las clases acomodadas, nobles y burguesas, de la Villa de Llanes. Los pudientes de la época vestían habitualmente siguiendo los dictados de la moda (aquellas prendas llamadas de la moda de Paris) y, llegado el momento de ataviarse para el ofrecimiento de ramos lo hacían a la manera de las mozas del pueblo llano, es decir, como las aldeanas. Actualmente el traje de Aldeana puede alquilarse o comprarse. Estos trajes se realizan artesanalmente y su elaboración requiere muchas horas de trabajo hasta completar los miles de “abalorios” que lo adornan.

Ropa interior

La camisa interior presenta ricas mangas de encajes en la actualidad, y de hilo, muselina o crisatén en el pasado, de color blanco. Desde la costura del hombro hasta la muñeca es habitual que se adorne con pasacintas con lazos. Una o dos vueltas de puntilla o tirabordada ceñidas a la muñeca por medio de lazos, conformaban la puñeta.

Las sayas d’abaxu, “las inaugas”, son de color blanco, con un doble volante en muchas ocasiones, adornados con ricas puntillas, lazos y pasacintas. La tela utilizada dependía del nivel económico de la propietaria, pero siempre las más finas calidades que ofreciese el mercado o que la interesada pudiera pagar. La función de estas sayas era siempre enarcar las sayas de arriba, a fin de resaltar la cintura. Para ello se utilizaba el almidón. Cuando no se disponía de almidón se sumergía la tela en un fino engrudo de harina de maíz, planchándola y dejándola secar al sol.

Las medias fueron bastante variadas en su tejido y colorido. La mujer llanisca cubrió siempre sus piernas con las medias más guapas que podía tejer o adquirir.

El Justillu

Llamado comunmente “los cuerpos”, se identifica así al jubón sin mangas (en los trajes más antiguos las mangas iban cosidas a este justillo), que por medio un cordón, la guyeta, se ceñía al busto y al talle, cerrando al mismo tiempo la abertura delantera. Este cordón, era regalo de los mozos que con motivo de la costera salían fuera del concejo. Los teyeros que salían a trabajar en las tejeras de Castilla, otros puntos de Asturias o Cantabria, eran los encargados de obsequiar a las mozas con la guyeta.

Las telas más utilizadas para el justillu fueron el veludillu, la panilla y el terciopelo, siendo hoy en día los damascos las que más predominan. Presenta un complicado corte en la cintura con entrantes y salientes. Y su confección contribuye a realzar el busto.

El rebociñu

Llamado también dengue o solitaria, su anchura es variable. El soporte es negro prefiriéndose seda y sobre todo terciopelo. Se adorna con cuentas y aplicaciones de pasamanería trabajadas todas ellas sobre coral, nombre con el que se conoce el azabache utilizado para estos motivos.

El mandil
Con diferente formas y medidas, la tela usada en su confección suele ser igual a la empleada para los justillos. Se adornaban con tiras de agremán que se concentraban en la parte baja de la pieza. Los bordes se decoran con puntillas, flecos de seda o pingos de azabache, estos últimos son los utilizados en la actualidad.

La falda
Pieza que se caracteriza por su amplio vuelo, de tres a cuatro metros. El peso de estas sayas hacía que fuera necesario llevarlas fuertemente ceñidas a la cintura, y al igual que hoy en día, era necesario la utilización de imperdibles o automáticos para que no “pingasen”. Si alguna moza llevase la saya pintando era señal de ir mal vestida.

La parte más vistosa de esta pieza son los adornos que se concentran en la parte baja, recorriendo todo su vuelo. La disponibilidad económica de la propietaria era la que determinaba la cantidad de adorno que se llevaba, pasando desde sólo tiras de terciopelo, hasta únicamente agremán (adorno de pasamanería trabajado sobre hilo de seda con cuentas de azabache formando diferentes figuras).

En cuanto a los colores de la tela predominaron los granate y los tonos de la gama marrón, el traje de color negro es de reciente incorporación.

La chaqueta

Pieza de pequeñas dimensiones, similar a una torera, su función es más de adorno que de abrigo, ya que se lleva prendida sobre el hombro de la moza. Generalmente coincide con el color y tela de la falda. Los adornos se disponen en la bocamanga, y en las costuras externas de la chaqueta, cintura, pechera y cuello.

La banda

Lazo de muy variado colorido, que amarrado a las cintas del mandil se lleva en la cadera en una lazada. Su función es meramente decorativa.

El tocado

El pañuelo de seda natural y en alegres colores, presenta serias dificultades a la hora de ser colocado graciosamente sobre la cabeza de la mujer llanisca. Un complicado entramado de pliegues y dobladillos culmina con el entrecruzado de cada punta sobre la nuca y el moño hasta lograr que dos picos sobresalgan sobre los pliegues delanteros de la tela.

Flores y adornos

La joyería era el aderezo imprescindible para toda aldeana. Pendientes de coral o azabache, relojes de cadena, collares y todo tipo de broches y guardapelos, en muchas ocasiones regalos de los parientes emigrados a las Américas, eran utilizados como adorno. El poder del coral y el azabache era muy importante en las creencias mágicas de la Asturias tradicional.

Aunque el adorno de más barato coste fueron siempre las flores que, sobre hoja verde, se llevaban prendidas sobre la chaqueta. No era extraño que en los días previos a la fiesta las mozas seleccionasen las hojas más hermosas para lucirlas ese día.

“La indumentaria popular en el Concejo de Llanes”
Mª Felisa Santoveña Zapatero
Temas Llanes Nº 52.

Porruanu

Los mozos de Celorio en procesión del día del Carmen 2011

Sobre la denominación de esta indumentaria masculina se ha dicho mucho. La creencia más común es que tal nombre proviene de una anécdota: Un vecino de Porrúa fue el último que vestido de tal manera se paseaba por sus calles y que, la gente al verlo pasar, exclamaba “mira al porruanu”. Así tal nombre pasó a definir estos ropajes. Actualmente estos trajes pueden alquilarse o comprarse, y su elaboración forma parte de la artesanía local de Llanes.

El calzado

Las corizas, acompañadas de escarpinos, así como los zapatos, a la moda de cada momento, alternaron su presencia acompañando el traje.

Las medias

Eran blancas o azules, tejidas en casa. Se podían adornar con acanaladuras o tejidos en forma de trenzas o ochos.

Los calzoncillos

De color blanco en muchas ocasiones, el puño del que surgen las cintas para sujertarlo a la pantorrilla, se decoraba con un fino bordado blanco.

La camisa

Es sin duda la pieza más decorada y costosa en cuanto a trabajo de todo el traje. Finos bordados, y lorzas la adornan. Los botones, en mil puntadas de hilo, fueron luego sustituidos por nácar, llegando después al plástico, para retornar de nuevo al botón de hilo en la actualidad. El puño, estrecho y cerrado por un solo botón, aparece también bordado.

El chaleco

Las telas más utilizadas han sido los terciopelos, la pana y la panilla, introduciéndose de manera tardía los damascos. Presenta escote en pico con dos pequeños dobladillos en forma apuntada a la manera de solapas y sujetos por medio de botones de moneda, los mismos que adornan ambas partes de la pechera. Dos sobrepuestos simulando bolsillos completan el adorno de la parte delantera. La parte de la espalda se trabaja sobre una tela más fina, en la actualidad forro o raso.

Los pantalones

Llevan cierre de trincha y mandilete y desde medio muslo hacia abajo presentan una abertura, que se cierra en la parte baja por medio de un nudo de lazos de colores. Llevan adornos a base de paño negro. Las perneras presentan adornos decorativos vegetales. Las aberturas del calzón llevan como adorno botones de moneda, nunca más de seis. Coincidiendo con ellos y en la costura de enfrente, aparecen tantas pestañas como botones, pero no llevan ojales, su función es decorativa.

La chaqueta

Chaqueta corta, hasta la cintura, cuello conformado por una tira de paño negro, presenta dos pequeñas solapas en pico sujetas por botones de moneda. Las sisas de la manga de esta chaqueta van abiertas, sacándose los brazos por ellas. La decoración en paño negro repite los mismos motivos vegetales de los calzones.

La faja

Si bien hoy en día el único color utilizado es el rojo, en el pasado se alternaba su presencia con el negro y con otros colores menos usuales, como el azul.

La montera

Este tocado masculino se trabaja normalmente sobre terciopelo, pudiéndose alternar con el paño para la confección del casquete. De ala picona, esta presenta en la actualidad una forma que podríamos definir como de triángulo equilátero y el casquete reducido. Presenta un adorno en forma de tirilla de color que rodea todo el perímetro del casquete. Generalmente el color de montera era negro.

“La indumentaria popular en el Concejo de Llanes”
Mª Felisa Santoveña Zapatero
Temas Llanes Nº 52.