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Nuestra tradición

Publicado el Martes 11/09/2012 | Escrito por | Sección: Editorial

Guille Rodríguez - Celoriu.comEl argumento de aquel que no tiene argumentos suele ser apelar al sentimiento o a las tradiciones. Hoy lo vivimos de cerca, cuando España se avergüenza de una tradición bárbara que consiste en torturar un animal lanceándolo hasta la muerte. Ni siquiera se hace en igualdad de número, sino que son centenares de personas las que se baten con un sólo toro. Cuando le preguntas a sus defensores por qué hacen esto, todos tienen la misma palabra en la boca: «tradición». Como si por el hecho de que una cosa sea tradición ya justificara cualquier acto.

Las tradiciones también cambian, y deben hacerlo con la evolución de la propia sociedad, ya que son un reflejo de la misma. En caso contrario seguiríamos quemando a las brujas en las hogueras o poniendo a los gladiadores a luchar con leones en el Coliseo. Las tradiciones deben evolucionar, y cuando no lo hacen por sí mismas debe ser el Gobierno quien, en su responsabilidad de legislar, fije un marco adecuado a los tiempos actuales y en el que se pueda mantener esa celebración sin generar sufrimiento innecesario a un animal.

Ser una tradición no justifica nada. Lancear un toro, tirar una cabra desde un campanario, o en general cualquier espectáculo que incluya el sufrimiento animal debería estar prohibido desde hace mucho tiempo. Pero el ser humano, en esta histórica pretensión de situarse por encima de los demás seres vivos, no utiliza el raciocinio, su principal diferencia, más que para pensar cómo hacer espectáculo de la tortura.

Estoy seguro de que algún día Tordesillas será más conocida y nombrada por los muchos atractivos que tiene, que por este disparate anacrónico y bárbaro. Y estoy feliz de que en esta nuestra querida tierra que es Asturias, no hayamos tenido la «suerte» de heredar ninguna de estas tradiciones envenenadas.

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  1. Es una tradicion, tanto como nuestra querida hoguera… tambien nosotros matamos un arbol para plantarlo en la iglesia, precisamente porque es una tradicion… existe sobrepoblacion de toros en españa, asi que por esa parte tampoco hay nada que decir, si no, no comais filetes, ni tampoco huevos de gallinas enzuladas en fabricas (seguro que en miseras condiciones) , tampoco comais esos percebes que estan en peligro de extincion… pero claro, lo popular es decir que no maten al toro… abrir los ojos vosotros … existen cosas mas graves de las que hablar que "el toro de la vega".
    Asesino es jose breton, asesino es Breivik… pero claro a esos no se les mata porque "la pena de muerte esta abolida en gran parte del planeta civilizado"… esto es un pais de pandereta, y me atrevo a decir que una europa de mentira.

  2. Lo que trato de decir en el artículo es que lo censurable no es matar a un animal, sino hacer de ello y de su sufrimiento, un espectáculo. La muerte de un animal (no digamos ya de una persona) nunca debería ser objeto de espectáculo, y debería hacerse con las mayores medidas posibles para evitarle sufrimiento.

    En mi opinión, alguien que disfrute viendo sufrir a otro ser vivo, debería hacérselo mirar.

  3. Algo está bien o está mal por si mismo, ese argumento tan manido de que hay cosas peores es lo mismo que no tener argumento… y desde luego basar una diversión popular en la tortura de un animal hasta la muerte por una muchedumbre enardecida por el vino y armada de picas está mal y nos denigra a todos.
    Somos muchos los que no entendemos la continuidad de estos actos de barbarie y la verdad es que lo peor es que estén avalados por las leyes. Alguien cree verdaderamente que si hubiese una consulta popular a nivel nacional sobre estas "tradiciones" que tan poco tienen que ver con que un torero se ponga delante de un toro la mayoria de la población votaría por su continuidad?
    Estos actos no solo no nos representan a una gran mayoria sino que además nos ofenden, y nos avergüenzan. Ya va siendo hora de dejar atrás las costumbres bárbaras.

  4. Y venga y dale…las plantas no están compuestas por un SNC, por lo tanto no tienen la capacidad de sentir ni miedo , ni dolor, ni alegría. Ya está bien de comparar a los pobres animales con lechugas , tomates y árboles!