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El enemigo externo

Publicado el Domingo 8/07/2012 | Escrito por | Sección: Editorial

Guille Rodríguez, director de Celoriu.comFrecuentes son los casos de populismo que llevan a justificar la existencia de distintos líderes en base a una continua amenaza externa. No es una cuestión únicamente de lugares remotos o repúblicas bananeras, sino que lo vivimos mucho más cerca de lo que pensamos, sólo hay que comprender en qué se basa para darnos cuenta de lo cerca que lo tenemos.

El modo de funcionamiento es sencillo: Plantean una situación crítica, amenazante, algún tipo de agente externo que amenaza la identidad, la integridad o la sostenibilidad de nuestro entorno o nuestra comunidad. Una amenaza que se cierne sobre nuestro pueblo y sobre la que hay que actuar de forma inmediata.

A continuación se plantean como los únicos capaces de salvarnos de dicha amenaza, los únicos realmente independientes, libres de todo interés y dispuestos a «sacrificarse» por nosotros. Todas las demás soluciones ajenas a ellos forman parte de algún tipo de conjuro oscuro de intereses ocultos, que por otra parte jamás son capaces de articular. Ni siquiera cuando los resultados electorales rechazan la opción populista ellos admiten su derrota, sino que lo plantean como un fraude del sistema y deslegitiman a sus adversarios, a los que relacionan con las amenazas que precisamente quieren combatir, y todo ello sin mostrar respeto alguno por la mayoría del pueblo que les eligió.

El enemigo es imprescindible. Sin él no tiene sentido ni justificación su existencia, y éste debe ser además cambiante, para que la amenaza sea mayor, y siempre es alguien que pueda ser identificado con algún rasgo externo, ya que los apoyos que se pretenden recabar no se pueden sentir identificados con la amenaza. Los veraneantes, un señor de Madrid (que por cierto no es de Madrid), el Ayuntamiento, los constructores, el Club Marítimo, la banca, los políticos…

La investigadora Contanza Mazzina cita a Urbino y a Cirino quien en su libro conjunto sobre el populismo en América Latina  “La Democracia Defraudada” sostiene: “el líder populista debe estar y vivir constantemente bajo amenazas, internas, externas, lejanas, cercanas, sus días están marcados por épicos conflictos, reales o inventados que se convierten en profecía autocumplida que fundamenta su existencia política y justifica sus tropelias; son tiempos de crisis, de emergencia, etc. La nación requiere de una mano firme que guíe, casualmente, la del líder

Mazzina añade que el populismo “fustiga por sistema al enemigo exterior. Es inmune a las crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para explicar sus fracasos, … requiere desviar la atención interna hacia el adversario de afuera”.

Os suena, ¿verdad?

Constanza Mazzina es investigadora de la Fundación Hayek y directora académica de CADAL, Buenos Aires.

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3 comments
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  1. Guillermo, pon estas cosas en portada. Como editorial se ve poco y merece la pena que se lea.
    Cuado además de todo lo que dices, se suma el asunto identitario y la escasa formación, ya es la hostia.
    Batasuna en rama.
    Saludos.

  2. Yo de niño cada vez que suspendía alguna asignatura, cuando mis padres me pedían explicaciones sólo se me ocurría decirles: "es que el profe me tiene manía"

  3. Que bien lo has descrito, se ve reflejada la realidad española con puntos y comas, haz mas editoriales que las podamos disfrutar, sin insultos ni malos modos sabes decir verdades como puños. Gracias